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Consejos para cuidar la columna

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A casi  todo el mundo le repiten desde tierna edad sin parar “párate derecho, no te encorves, siéntate bien” y lo hacemos porque nos obligan los padres, la maestra, o alguna figura con autoridad sobre nosotros, bien llegando a la adultez comenzamos a encorvarnos, sentarnos como se nos da la gana y esto, desde luego va a traer consecuencias sobre la salud de la columna vertebral.

La columna vertebral tiene naturalmente curvaturas que son esenciales para el correcto funcionamiento muscular, y con esto me refiero a aplicar fuerza de manera uniforme sobre los músculos, repartir la tensión muscular entre ellos e inclusive descansarlos de manera correcta cuando nos sentamos o acostamos. Ahora bien esas curvaturas pueden verse alteradas por diversos factores que van desde golpes, malformaciones de nacimiento, enfermedades, pero la más común es que se afecten por posturas que tomamos en nuestra vida diaria.

Una columna enferma aparte de tener curvaturas anormales, puede rotarse sobre sí misma, enderezarse de más en ciertas zonas lo cual llevará diferente afecciones en el cuerpo, entre ellos los más comunes son: contracturas musculares (incapacidad del músculo para poder relajarse, lo que conlleva a un acortamiento, creando dolor al movimiento o estático, o bien con el frío), desgaste de los discos intervertebrales que hace que las vértebras se acerquen entre sí pudiendo fusionarse entre ellas, dando rigidez, dolor continuo, también es común que se creen hernias discales que irritan a las raíces nerviosas, teniendo como síntomas adormecimiento de las extremidades, dolor, ardor, imposibilidad para mover correctamente los brazos o piernas), con el tiempo lleva a una disminución de la fuerza muscular, una pérdida de la densidad ósea, mal tránsito intestinal, también es común que haya síntomas de menstruaciones largas y dolorosas.

Para comenzar, el modo correcto de estar de pie: es necesario tener los hombros hacia atrás y abajo, contraer el abdomen (no meter la panza), contraer los glúteos y el mentón siempre al frente. Esta postura hará que nos perciban más seguros de nosotros mismos, delgados y altos, lo que desde luego influye en la autoestima.

El mantener en contracción el abdomen y los glúteos evitará que se nos forme panza, por lo que habrá menos carga en la zona lumbar, reduciendo el desgaste a la larga, se evitan problemas de flaccidez, el rose de la quinta vértebra lumbar es disminuido al sacro lo que impide la inflamación en las articulaciones sacro iliacas, evitando el “dolor de cintura”.  A su vez la presión externa de los músculos abdominales hacia los órganos internos ayuda a mejorar la situación el tránsito intestinal,  que procurará defecaciones sin esfuerzo, evadiendo el problema con las hemorroides. Ésta misma presión interna hace que el endometrio se desprenda fácilmente en cada periodo menstrual, disminuyendo los cólicos, el tiempo en días desangrado, aumentando la libido; en un futuro incluso hace que el periodo del embarazo conlleve menos molestias, que el momento del parto sea relativamente rápido y menos doloroso.

Por : Ángel Dorantes

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